Murales que respiran y absorben CO2: la apuesta de TOSH para transformar el aire de Bogotá y Medellín

Las ciudades colombianas están enfrentando una realidad cada vez más evidente: el aire pesa más. El crecimiento urbano, el tráfico y las emisiones contaminantes han convertido la calidad del ambiente en una preocupación diaria para millones de personas. En medio de ese panorama, TOSH decidió convertir el arte urbano en una herramienta ambiental con una iniciativa que mezcla sostenibilidad, tecnología y cultura. La marca presentó en Bogotá y Medellín unos murales inteligentes capaces de “respirar” y absorber CO2 gracias a una pintura fotocatalítica que actúa de manera similar a los árboles. Cada obra puede capturar la misma cantidad de dióxido de carbono que absorben 24 árboles, llevando un mensaje de conciencia ambiental directamente a las calles de dos de las ciudades más importantes del país.

La propuesta hace parte del proyecto “Bosque TOSH”, una iniciativa que durante más de seis años ha protegido 10.776 hectáreas de bosque nativo en Colombia y ha permitido compensar más de 127.340 toneladas de CO2. Pero esta vez, la marca quiso sacar el bosque de las montañas y llevarlo al concreto urbano. Los murales, desarrollados junto a artistas colombianos como Leidy Yohana López y Harol Herrera, no solo llenan de color las ciudades, sino que además incorporan realidad aumentada e iluminación con energía solar para crear experiencias interactivas sin generar consumo eléctrico adicional. En Medellín, la obra está ubicada en El Poblado, mientras que en Bogotá puede verse en Usaquén, convirtiéndose en un símbolo visual de cómo el arte también puede ayudar a limpiar el aire.

Más allá de la intervención artística, la iniciativa también pone sobre la mesa una problemática ambiental que sigue creciendo. Según cifras citadas por el sector, Medellín y sus alrededores superan los 2 millones de toneladas anuales de emisiones de carbono, mientras Bogotá continúa enfrentando enormes desafíos para reducir sus gases de efecto invernadero. A esto se suma que, según la Cámara de Comercio de Bogotá, más del 83 % de las empresas aún no mide su huella de carbono. Frente a este contexto, TOSH busca demostrar que las marcas también pueden generar impacto positivo más allá de sus productos, apoyando la conservación ambiental, fortaleciendo comunidades campesinas y creando conversaciones necesarias sobre sostenibilidad en espacios cotidianos donde millones de personas conviven cada día.